Diálogo y Solidaridad para Salir de la Crisis


El sabio no atesora. Cuanto más ayuda a los demás, mas se beneficia.

Cuanto más da a los demás, más obtiene para él” Lao Tse


En medio de una emergencia nacional que ha generado gran incertidumbre y perjuicios económicos en el sector empresarial con consecuencias económicas, sociales y humanas en el sector trabajador, promover un diálogo según los Principios de Fraternidad Universal, Buena Fe y por supuesto los de Equidad y Justicia, así como saber aplicar las medidas que se han tomado a nivel nacional para paliar la situación, es lo que permitirá que realmente éstas constituyan herramientas para salir adelante como sociedad y que al regresar a “la normalidad” nos encontremos ante una “mejor normalidad”.

Entre estas medidas, por ejemplo, la Asamblea Legislativa aprobó la la Ley número 9832 de Autorización de Reducción de Jornadas de Trabajo, la cual permite dicha reducción hasta en un 50% de la jornada laboral, con la consiguiente reducción salarial proporcional en tanto se demuestre que la emergencia declarada ha generado una disminución de al menos un 20% en los ingresos brutos comparados con el mismo periodo del año anterior, o del promedio de los últimos 3 meses previos a la declaratoria de emergencia nacional.

Para aquellas empresas que logren demostrar una disminución de sus ingresos brutos que sobrepase el 60%, la reducción de la jornada podrá ser de hasta el 75% en relación con la pactada.

Esta ley será aplicable bajo las siguientes condiciones:

• Bajo el principio de excepcionalidad

• El patrono puede decidir sobre qué contratos la aplica, salvo los casos de fuero de protección

• El patrono debe iniciar la gestión de autorización ante la Inspección del MTSS dentro de los 3 días siguientes a la aplicación de la reducción

• Las prestaciones e indemnizaciones laborales (preaviso, cesantía, licencia por maternidad, incapacidad por beneficio de cuido de pacientes en fase terminal) se calcularán con base en los salarios percibidos antes de la autorización de la reducción de la jornada, las demás se calcularán con base en los ingresos realmente percibidos.

• La autorización podrá obviarse cuando las medidas se tomen de común acuerdo con el Sindicato o con la representación de los trabajadores. En estos casos, bastará con que las partes remitan copia del acuerdo al Departamento de Relaciones Laborales del MTSS.

• Se dará temporalmente hasta por 3 meses a partir de la fecha en que se inició la aplicación de la reducción, prorrogable por 2 periodos iguales siempre y cuando se pueda probar que las condiciones se mantienen

• En caso de que no se apruebe la reducción, el empleador deberá reintegrar las diferencias salariales, so pena de que el trabajador pueda dar por terminado el contrato con responsabilidad patronal

• No podrá aplicarse a trabajadoras embarazadas o en periodo de lactancia.

• Para las demás personas aforadas es aplicable solo cuando se haya reducido la jornada de al menos el 90% del personal

Otra de las soluciones que se han ofrecido es la de la suspensión temporal del Contrato, la cual se fundamenta en el artículo 74 del Código de Trabajo y ha sido reglamentada mediante Decreto 42248-MTSS del 20 de marzo de 2020, según el cual procede tal suspensión bajo las siguientes condiciones:

• Que la solicitud de suspensión se dé dentro de los 3 días posteriores al evento generador indicando si es parcial o total, por qué plazo aproximadamente, los puestos para los cuales aplica, la lista de los trabajadores y su correo electrónico, nombramiento de un representante de los trabajadores y dirección para notificaciones

• Que el patrono declare bajo juramento las causales en las que se fundamenta, que cumple con el salario mínimo y que está al día con el pago de cargas sociales ante la CCSS y el INS

Surgirán y han surgido ya una serie de convenios, acuerdos y entendimientos entre patronos y trabajadores con el fin de sobrellevar conjuntamente la situación apoyándose recíprocamente, entendiendo cada parte la afectación que el otro debe soportar y el aporte que puede realizar para que el balance permita a la empresa continuar sus operaciones bajo expectativas realistas y al trabajador cubrir sus necesidades básicas en tiempos difíciles.

Llegamos ya al momento en que muchos casos con reducción de jornada han sido prorrogados, muchas suspensiones de contrato se han convertido en terminación, y muchas empresas y trabajadores están llegando o han llegado ya al punto de quiebre.

No obstante las intenciones de patronos y trabajadores, del sector empresarial y el gobierno, quedan varios asuntos sin definir, los cuales deberán ser resueltos en primera instancia entre las partes, actuando de buena fé pues de lo contrario, tendrán que serlo por los Tribunales lo cual nos permite anticipar que podría sobresaturarse el sistema judicial y generarse un ambiente de caos.

Para evitar las discrepancias que podrían suscitarse, una vez mas se presentan como una solución muy positiva los mecanismos de negociación, mediación o conciliación que ofrece la Ley de Resolución Alterna de Conflictos y Promoción de la Paz Social, ya que de esta manera, los Centros de Mediación y Arbitraje debidamente acreditados por el Ministerio de Justicia, y para el caso concreto, por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social podrán promover el diálogo solidario y consciente y facilitar los acuerdos que suscriban trabajadores y patronos, de manera que garanticen el respeto de los Principios propios del derecho laboral y favorezcan la continuidad de las actividades del sector productivo en general.

Cumpliendo su función de promotores de la paz social mediante el diálogo, como instrumentos del Principio de Fraternidad Universal el Centro velará por que se cumplan las principales características de estos mecanismos:

• que sea consensual, es decir que ambas partes estén de acuerdo en recurrir a ellas

• que sea libre y voluntario

• que los acuerdos se tomen en ejercicio del principio de autonomía y sobre derechos que sean disponibles, que se respeten los derechos que son irrenunciables

• que el consentimiento sea informado, sobre todo en materia laboral, que se garantice que el trabajador ha tenido acceso a la asesoría de una abogado que le explique sus posibilidades y las consecuencias de aceptar un acuerdo, así como su posibilidad de no asistir a la reunión, o de rechazar el acuerdo propuesto si no le resulta conveniente

• que el mediador sea una persona neutral no vinculada por una relación de dependencia con ninguna de las partes

• que sea informal y ágil, en un clima de confianza que promueva la facilidad de comunicarse a las partes

• que sea confidencial, es decir, que exista garantía de que lo que se trata en el Centro durante el proceso no será divulgado ni utilizado en contra de las partes

• que sea privado, es decir que solo participen las partes y el mediador

Los acuerdos celebrados ante un Centro debidamente acreditado como se dijo, dentro de este marco, garantizando que no hay coacción contra ninguna de las partes, contemplando los principios laborales de primacía de la realidad, ius variandi, continuidad e irrenunciabilidad de los derechos laborales en los que se sopese el derecho del patrono a variar las condiciones laborales en apego estricto a la Ley y a las circunstancias que hoy nos aquejan a todos, que no vayan en menoscabo de los derechos de los trabajadores, que guarden un balance racional y proporcional de las posibilidades y necesidades de cada parte, de buena fé permitirán la satisfacción de sus necesidades y sostenerse durante la pandemia con el fin de poder re surgir con una relación más fuerte una vez que las cosas vuelvan a la normalidad. Solo así se podrá mantener la estabilidad social que es la base de la paz de que disfrutamos, pero que vemos cada vez más frágil ante las adversidades.

Son muchos los ejemplos que podemos resaltar de pequeñas y grandes empresas que han sacrificado sus ganancias durante este tiempo con el fin de mantener a su personal y evitar que muchas familias caigan en la pobreza, me siento privilegiada de haber escuchado jóvenes recién ingresados en el sector laboral expresar con auténtico espíritu de solidaridad, que prefieren sacrificar una parte de sus ingresos de manera que no se tenga que recortar personal. Es trascendental que los patronos reconozcan esta buena fé y aprovechen, sin abusar, esta disposición del personal. Son estos valores los que se potencian y catapultan cuando se acude a los mecanismos establecidos en la Ley de Resolución Alterna de Conflictos y Promoción de la Paz Social, pues los mismos quedan plasmados en acuerdos con carácter de firmeza y de cosa juzgada, es decir, que son indiscutibles posteriormente por las partes en sede judicial.

Justamente por esta razón, los Centros acreditados velan por la selección adecuada de sus mediadores y conciliadores y se aseguran de que ellos cuenten con el conocimiento no solo de la Ley, sino de las técnicas y mecanismos de negociación, conciliación y mediación, así como de los principios básicos del comportamiento humano con el fin de verificar que los acuerdos se den sobre la base de la equidad y la justicia y no se presten para abusos por parte de empresarios que quieran valerse de la situación precaria de los trabajadores, ni por parte de los trabajadores, que sabiendo que la empresa depende de su apoyo para continuar quieran excederse en sus peticiones.

Resulta muy recomendable el nombramiento de representantes de los trabajadores para la negociación de las condiciones que regirán temporalmente durante la pandemia y el periodo de recuperación posterior, ya que es más fácil para ambas partes que sea un interlocutor quien reciba las inquietudes de los colaboradores y las presente de manera ordenada y estructurada para su valoración conjunta con el patrono, en lugar de recibir las válidas inquietudes de unos y otros que además son permeadas por la incertidumbre y el temor por sus propias dificultades personales y familiares.

Es hora de que todos los sectores nos demos cuenta de que el aporte de cada quién es necesario para que en esta crisis quede una oportunidad de mejora.


“De la conducta de cada uno, depende el destino de todos” Alejandro Magno



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